Viajando hacia las estrellas

Hace relativamente poco descubrí un entusiasmo oculto que anidaba en mi interior por todo el cosmos infinito. La NASA, los astrónomos profesionales, así como los astrofísicos de todo el mundo… ¿no os parece un campo de estudio impresionante?

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NASA/JPL-Caltech/T. Pyl 

Hay muchísimas cosas que escribir sobre esta materia, incluso, lo más adecuado sería hacer un blog especializado en astronomía pero mejor eso lo dejo para los expertos. Mi pasión surgió de forma poco idílica. Comencé a seguir por Twitter a la NASA para practicar un poco de inglés y poco a poco me fueron cautivando y deleitando con teorías y datos que dejaban volar mi imaginación.

Uno de los temas más interesantes y que me atrajo bastante fue el de la misteriosa estrella  KIC 8462852. Los científicos piden ante todo precaución pero a mi me gusta sacar mis propias conclusiones dejándome llevar por la ficción.

Esta estrella es algo más grande que el sol y se sitúa a unos 1.500 años luz de aquí. El pasado septiembre, en un estudio publicado, se encontró una anomalía en su “curva de luz”. El caso es que KIC 8462852 muestra que “algo” pasa por delante cada cierto tiempo. Por lo general, ese “algo” suele ser un planeta.

A mi mente, profana en la materia, le gustaba divagar sobre la existencia de un planeta desconocido. Más tarde descubrí que este objeto que tapa la luz de la estrella es demasiado irregular para ser un planeta. Júpiter, por ejemplo, solo es capaz de reducir un 1% el brillo de nuestro sol, y es enorme.

Esta teoría fue un aliciente para inventarme miles de hipótesis ficticias, o no tanto. Mientras, proyectaré en mi cerebro la imagen de los investigadores de la NASA rascándose la cabeza y tomando café bien entrada la madrugada mientras intentan componer este puzzle…hasta que lo consigan.

Por otro lado, un hecho que me parece de lo más idílico y que me muero de ganas por comentarlo es el llamado “romance cósmico”. Hemos tenido el privilegio de ser testigos de este momento único y muchos no se han dado ni cuenta. Este apelativo tan poético responde al hecho de que dos estrellas de gran tamaño se unen sin restar energía una a la otra como dándose un beso. Algún día escribiré un cuento sobre este fenómeno.

bbbbbIlustración del sistema binario VFTS 352. ESO/L. Calçada

Este beso tan especial tiene dos posibles finales:

  1. La fusión de las dos estrellas, que daría lugar a una única estrella gigante de rotación rápida y magnética. Esto desencadenaría una de las explosiones más energéticas del universo y morirían ambas estrellas. ¿No os parece romántico? Yo les he puesto hasta nombre. De adolescente leía demasiado a Shakespeare.
  2. La astrofísica Selma de Mink, de la Universidad de Ámsterdam, explica que la segunda posibilidad es que las estrellas se mezclen lo suficientemente bien y permanezcan compactas. De esta fusión podría nacer una estrella enorme (ambas estrellas serían una) o podrían permanecer unidas para siempre (sin llegar a fusionarse del todo) de forma inseparable. Este resultado supondría un nuevo camino en la evolución estelar que aún no se ha estudiado y, probar la existencia de esta posibilidad, sería un gran avance en la astrofísica estelar.

La astrofísica es un mundo muy suculento para soñadoras utópicas como yo además de para los sesudos de la NASA.

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